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Diana Spencer y El Príncipe Carlos de Gales
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Diana Frances
Spencer, la chica rubia, espigada, con ojos azules
que nació en el seno de una familia aristocrática
conoció a Carlos de Gales en l967 cuando tenía tan
solo seis años.
En l980, se enamoró de él y el Principe Carlos
anunció el 24 de febrero de 1981 su compromiso
formal ofreciéndole un anillo del tamaño de una
nuez que incluía un zafiro rodeado de 14
diamantes. |
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La boda fue llevada
a cabo en la Catedral de Saint Paul de Londres el
29 de julio de l981. Ella llegó a la Catedral
Saint Paul con su padre, octavo Duque de Spencer,
en una carroza de cristal precedida por una
procesión de 11 carruajes, y escoltada por la
caballería montada con corazas de plata y cascos
emplumados. Por su parte, Carlos vistió un
uniforme de gala de comandante naval e ingresó a
la Catedral fue con sus dos hermanos, los
príncipes Andrés y Eduardo.
El vestido de Diana se confeccionó en secreto.
Cinco costureras firmaron un documento en el que
se comprometían a no revelar ningún detalle a los
periodistas, pero se supo que estaba inspirado en
los tiempos victorianos tan amados por ella. La
elaboración estuvo a cargo de los diseñadores
Elizabeth y David Emanuel quienes trataron de
reflejar la juventud de la princesa, además de su
inocencia y romanticismo. Fue realizado en
shantung de seda de hilo muy fino. El forro era de
un delgadísimo satín de seda conocido como tacto
de angel. Los dos velos y la crinolina se
realizaron en tul. Para el vestido se usaron 18
metros de tela y para su forro igual cantidad de
material, mientras que para la cola desmontable y
su forro 64 metros. La crinolina estaba formaba
por diez capas, requiriendo en total 100 metros de
tul para su elaboración, y para el velo 14 más.
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Confeccionado a mano
con diminutas puntadas en costoso hilo egipcio, el
vestido tenía un escote redondo con dos volantes
de seda, uno de los cuales era de encaje y estaba
rematado al centro con un lazo de satín de seda y
terminado con un brillante acorazado de perlas
cultivadas. Se cerraba por atrás con más de medio
centenar de botones. Las mangas, propias de la
época victoriana, llegaban más debajo de los codos
y tenían terminado de finísimo encaje de Brujas
bordado con pequenísimas perlas auténticas. |
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Respecto a los accesorios, ella llevaba unas
pendientes que hacían juego con su pendantil de
perlas brillantes y su anillo de compromiso de
zafiros y brillantes.
El ramo largo fue de
flores blancas naturales, además de rosas doradas
dispuestas en cascada masiva, orquídeas, fresias
frescas y azucenas. Su peinado al estílo natural
fue adornado por una tiara de oro amarillo y
brillantes que pertenece a su familia desde
generaciones atrás. Todo el atuendo y ajuar de
Lady Diana influenció la moda de las novias en los
años posteriores.
La decoración de la
mesa fue con ramos de orquídeas blancas. Se
utilizaron cubiertos de oro macizo que hacía juego
con la reluciente cristalería. Los comensales
degustaron croquetas de rodaballo con salsa de
langosta, pollo a la Princesa de Gales
relleno con puré de cordero y cubierto con migajas
de pastelería francesa. Como acompañamiento
arvejas, maíz desgranado, patatas y ensalada. El
vino fue de cuatro clases de cosechas que variaron
entre 1955 y l976. Finalmente el postre que se
sirvió fue francesas a la crema.
Aproximadamente, 1,000 millones de espectadores,
siguieron la boda a través de la televisión o el
radio. Miles hicieron valla desde el Palacio de
Buckingham a la catedral de San Pablo, donde la
boda fue oficiada por el arzobispo de Canterbury.
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